Estoy aprendiendo a aceptar a las personas,
aún cuando ellas me decepcionan.
Cuando huyen del ideal que tengo para ellas,
cuando me hieren con palabras o acciones impensadas.
Es difícil aceptar a las personas como son y
no como deseamos que ellas sean... es difícil muy difícil, pero estoy
aprendiendo...
Estoy aprendiendo a amar, estoy aprendiendo a
escuchar, escuchar con los ojos y oídos, escuchar con el Alma. Escuchar el mensaje que se esconde detrás de
las palabras superficiales.
Descubrir la angustia disfrazada, la
inseguridad enmascarada, la soledad encubierta.
Penetrar la sonrisa fingida, la alegría
simulada, la vanagloria exagerada.
Descubrir el dolor de cada corazón.
Poco a poco, estoy aprendiendo a AMAR. Estoy aprendiendo a perdonar.
Porque el amor perdona, lanza fuera las
tristezas, y cura las cicatrices que la incomprensión y la insensibilidad
grabaron en el corazón herido.
El amor no alimenta heridas con pensamientos dolorosos,
no cultiva ofensas con lástimas y autocompasión.
El amor perdona, olvida, extingue todos los
trazos de dolor en el corazón.
Paso a paso, estoy aprendiendo a perdonar, a
amar, estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada
vida, de todas las vidas.
Estoy aprendiendo pero...¡que lento es el
aprendizaje! ¡Que difícil amar
incondicionalmente!
Todavía tropezando, cometiendo errores, estoy
aprendiendo...
No olvides, se aprende a Amar en los detalles
de cada día ... espero lograrlo.
Al menos lo intento.
De
Marian Benedit.